Adam Smith
Todas las grandes empresas del sector alimentario generan excedentes. La mayoría los considera un problema de eliminación y les asigna un precio acorde. El resultado es una cadena de suministro diseñada para generar residuos, evaluada mediante indicadores que ocultan el desperdicio, hasta que los informes ESG, el escrutinio de las compras y el riesgo reputacional hacen que resulte costoso.
Adam Smith convirtió «The Real Junk Food Project» en una red global de redistribución de excedentes para demostrar que el desperdicio de alimentos es un fallo estructural de la cadena de suministro, y no un problema de los consumidores, y que los modelos de precios alternativos pueden hacer que sea una cuestión comercialmente viable.
Full Profile
Por qué las organizaciones colaboran con Adam Smith
- El Real Junk Food Project no es un caso práctico sacado de un informe de consultoría. Smith lo desarrolló partiendo de una única cafetería en Leeds en 2013 hasta convertirlo en una red de más de 120 proyectos repartidos por siete países, lo que hace que su argumento sobre la escalabilidad de la redistribución de excedentes esté respaldado por la práctica, y no sea meramente teórico.
- El modelo «Pay As You Feel» (paga lo que te parezca) cuestiona la suposición de que los precios deben ajustarse al coste de producción. Para las organizaciones que se enfrentan a la contratación pública basada en el valor social, a estrategias de economía circular o a los márgenes del comercio minorista de alimentación, ese desafío tiene relevancia comercial.
- Smith ha prestado declaración ante un Grupo Parlamentario Multipartidista sobre el desperdicio alimentario, lo que significa que su enfoque goza de credibilidad política directa —algo útil para las organizaciones que gestionan la exposición normativa y reputacional en materia de compromisos ESG—.
- Su trabajo actual en «Surplus to Purpose», que desvió 506 toneladas de alimentos en 2023, mantiene su visión al día. No se basa en un proyecto del pasado.
- El diario The Telegraph lo nombró una de las 50 personas más influyentes del sector de la alimentación y las bebidas del Reino Unido (Food & Drink Power List, 2017). Su argumento ha sido puesto a prueba ante el público, no solo en el escenario.
Aspectos destacados de su biografía
- Fundó The Real Junk Food Project en Leeds en diciembre de 2013; la red creció hasta alcanzar más de 120 proyectos en siete países en cuatro años
- Ponente de TEDx en TEDxWarwick (2015): «Let’s REALLY Feed the World»
- Nombrado una de las 50 personas más influyentes del sector de la alimentación y las bebidas del Reino Unido, según la Food & Drink Power List de The Telegraph (2017)
- Miembro de la Real Sociedad de las Artes (FRSA)
- Prestó declaración ante un grupo parlamentario multipartidista sobre el desperdicio alimentario
- Premio «Community Hero» de los Yorkshire Awards 2025; «Héroe anónimo de Leeds» de Canal & River Trust (2022)
- Director ejecutivo de Surplus to Purpose desde 2022; apareció en el programa «Inside the Superbrands» de Channel 4
- Finalista de los premios Observer Food Monthly por los proyectos de TRJFP en Birmingham, Mánchester y Leeds (2017, 2018)
Biografía
Se estima que la industria alimentaria del Reino Unido desperdicia 9,5 millones de toneladas de alimentos al año. La mayor parte es comestible. En diciembre de 2013, Adam Smith abrió una cafetería en Armley, Leeds, que servía comidas elaboradas íntegramente con excedentes recuperados. Denominó a su modelo de precios «Pay As You Feel» (paga lo que te parezca).
En cuatro años, esa cafetería se había convertido en una red de más de 120 proyectos que operaban en siete países. El modelo no tuvo éxito por ser benéfico. Triunfó porque demostró que existía una alternativa viable a la idea de que los excedentes carecen de valor comercial, y que las comunidades, los colegios y las organizaciones podían participar en la redistribución a gran escala sin que la filantropía fuera una condición previa.
Smith se retiró de The Real Junk Food Project en 2019 y, en 2022, asumió la dirección de Surplus to Purpose, una empresa social basada en el mismo argumento estructural, pero con un enfoque más explícito en los costes medioambientales del desperdicio alimentario en la cadena de suministro. Surplus to Purpose desvió 506 toneladas de alimentos en 2023. Ha prestado declaración ante un Grupo Parlamentario Multipartidista sobre el desperdicio alimentario, y The Telegraph lo incluyó en su «Food & Drink Power List» de 2017 como una de las 50 personas más influyentes del sector.
La charla TEDxWarwick de 2015 expone claramente el argumento central: el desperdicio alimentario es una decisión de la cadena de suministro empresarial, no un problema de comportamiento de los consumidores. Las organizaciones con mayor capacidad para cambiarlo son precisamente las que más se benefician de que no cambie.
Temas clave de sus ponencias
- Redistribución de los excedentes alimentarios y el desperdicio en la cadena de suministro
- «Paga lo que creas conveniente» y modelos de precios alternativos
- Diseño de modelos de negocio orientados a un propósito
- Empresa social a gran escala
- ESG y la rendición de cuentas en el sistema alimentario
- Responsabilidad corporativa en la cadena de suministro alimentaria
Ideal para
- Directores de sostenibilidad y responsables de ESG en el sector minorista alimentario, la hostelería y la industria manufacturera
- Responsables de compras y de la cadena de suministro en organizaciones con actividad en el sector alimentario o de bienes de consumo de alta rotación
- Equipos de estrategia y transformación que trabajan en marcos de economía circular
- Responsables de valor social e impacto en el sector público y en fundaciones corporativas
Resultados para los participantes
- Un modelo operativo que ilustra cómo funciona la redistribución de excedentes a gran escala: no se trata de un concepto, sino de un caso documentado con puntos de fallo conocidos y pruebas operativas
- Un ejemplo concreto de cómo se puede desvincular la fijación de precios del coste para generar tanto valor social como viabilidad comercial
- Claridad sobre dónde generan residuos las cadenas de suministro corporativas y por qué las estructuras de incentivos existentes mantienen esos residuos
- Un marco para distinguir entre los compromisos ESG que reducen el riesgo reputacional y los cambios que alteran la economía subyacente de la cadena de suministro